Estoy escribiendo un blog secreto, para que lea mi Bebu si me muero. La idea es de una película "Mi vida sin mi" en donde una madre con cáncer graba cintas de audio para los diferentes cumpleaños de las hijas. Yo escribo mi blog secreto con amor y con miedo, y sobre todo con ganas de que ella nunca lo lea.
Hay muchos otros antecedentes parecidos, además de la película de Isabel Coixet. Pero son dos las influencias que tengo a mano mientras escribo. Por supuesto la primera son las "Máximas para mi hija" que escribió San Martín en Bruselas —entre 1825 y 1826— para su Merceditas.
La señorita Graciela Rabanales, en la Escuela 21 (Av. de las Américas S/N, frente a las 400 ) nos hacía aprender de memoria estos mandatos, del que me acuerdo nomás uno: "Que hable poco y lo preciso". ¡Eso es un consejo, y lo demás son bolucedes!
La otra influencia voluntaria que uso para la redacción de mi testamento online es una novela exquisita de Camilo José Cela que se llama "Miss. Cadswell habla con su hijo", en donde una mujer enloquecida le escribe cartas a su primogénito Eliacím (es él quien ha muerto en este caso, no ella) diciéndole cosas de lo más disparatadas sobre el futuro que el pobrecito ya no habrá de disfrutar ni padecer.
Acá les copio tres o cuatro pasajes de mi blog secreto porque, como saben, hoy es el aniversario de nuestro querido Catrielcito, y en esta ocasión, tiene mucho que ver:
Instrucciones para entenderla a mamá:
(leer desde los 11)
A mamá queréla mucho, más que a nada en este mundo. Hacéle caso en todo, incluso cuando supongas que está siendo injusta o arbitraria. Creé todo lo que te explique y nunca la contradigas, excepto si te cuenta algo malo sobre mí. Ahí contestále "Estás siendo muy desagradable" (que es una frase que le molesta un montonazo) o dale la espalda y decíle "¡Claro! Qué fácil que es hablar mal de un muerto".
María Elena, lado B
(leer desde los 18)
Ya es hora de que descubras las "otras" canciones de María Elena Walsh.
No. No quiero decir que te olvides de Manuelita, o del Twist del Mono Liso o de la Reina Batata. Eso es imposible, las vas a tener en la cabeza siempre y te van a hacer reír toda la vida. Vas a ver. Pero ya estás en edad de conocer las otras canciones. Es hora de que esa mujer deje de ser, en tu cabeza, la que canta cosas para chicos, y empiece a ser la representación de la dignidad. Empezá por "Barco Quieto". Y si la letra te hace llorar, es porque entendiste todo.
Chicos con moto
(leer desde los 16)
Hay muchas frases que jamás deberías creerle a un chico con moto. Éstas son las 10 más absolutamente fundamentales:
(leer desde los 7)
Si se van a vivir con mamá a otra ciudad, recordá que vos y papi nacieron en un lugar maravilloso, Catriel. Si escuchás en la radio otra cosa, es mentira. Naciste en un pueblito al que nunca le fueron bien las cosas, pero que huele a tierrita mojada y en el que, mires para donde mires, siempre hay algo que es verde y alguien que es tu amigo. Hacéle acordar a mamá, todos los días, que querés pasar un mes al año en ese lugar. Si te dice este año no, o este verano no hay plata, volvé a insistir. Si es necesario llorále una noche entera, pero no dejes de ir nunca, porque también naciste allá. El cuerpo nace en un único lugar, pero el corazón puede nacer en dos, Bebu; por eso existe la frase se me parte el corazón. No creas en todo lo que dicen los DNI, ni el tuyo ni el de nadie. Los que anotan fechas y ciudades en los documentos no saben nada. Y si los tontones de tu colegio te preguntan por qué vas cada verano al culo del mundo, vos deciles: "Porque quiero estar completa"
Hay muchos otros antecedentes parecidos, además de la película de Isabel Coixet. Pero son dos las influencias que tengo a mano mientras escribo. Por supuesto la primera son las "Máximas para mi hija" que escribió San Martín en Bruselas —entre 1825 y 1826— para su Merceditas.
La señorita Graciela Rabanales, en la Escuela 21 (Av. de las Américas S/N, frente a las 400 ) nos hacía aprender de memoria estos mandatos, del que me acuerdo nomás uno: "Que hable poco y lo preciso". ¡Eso es un consejo, y lo demás son bolucedes!
La otra influencia voluntaria que uso para la redacción de mi testamento online es una novela exquisita de Camilo José Cela que se llama "Miss. Cadswell habla con su hijo", en donde una mujer enloquecida le escribe cartas a su primogénito Eliacím (es él quien ha muerto en este caso, no ella) diciéndole cosas de lo más disparatadas sobre el futuro que el pobrecito ya no habrá de disfrutar ni padecer.
Acá les copio tres o cuatro pasajes de mi blog secreto porque, como saben, hoy es el aniversario de nuestro querido Catrielcito, y en esta ocasión, tiene mucho que ver:
Instrucciones para entenderla a mamá:
(leer desde los 11)
A mamá queréla mucho, más que a nada en este mundo. Hacéle caso en todo, incluso cuando supongas que está siendo injusta o arbitraria. Creé todo lo que te explique y nunca la contradigas, excepto si te cuenta algo malo sobre mí. Ahí contestále "Estás siendo muy desagradable" (que es una frase que le molesta un montonazo) o dale la espalda y decíle "¡Claro! Qué fácil que es hablar mal de un muerto".
María Elena, lado B
(leer desde los 18)
Ya es hora de que descubras las "otras" canciones de María Elena Walsh.
No. No quiero decir que te olvides de Manuelita, o del Twist del Mono Liso o de la Reina Batata. Eso es imposible, las vas a tener en la cabeza siempre y te van a hacer reír toda la vida. Vas a ver. Pero ya estás en edad de conocer las otras canciones. Es hora de que esa mujer deje de ser, en tu cabeza, la que canta cosas para chicos, y empiece a ser la representación de la dignidad. Empezá por "Barco Quieto". Y si la letra te hace llorar, es porque entendiste todo.
Chicos con moto
(leer desde los 16)
Hay muchas frases que jamás deberías creerle a un chico con moto. Éstas son las 10 más absolutamente fundamentales:
- A mí también me encanta Neruda.
- Subí que te quiero mostrar el atardecer.
- Ése no es amigo mío, es un conocido.
- Quiero sentir cómo late tu corazón en mi mano.
- Mis viejos van a estar en casa.
- Mi novia murió y no creo que pueda amar a nadie más.
- Mi papá es productor.
- A mí también me gustan las caricias y después parar.
- Estoy haciendo un corto y necesito alguien con tu cara.
- Solamente la puntita.
(leer desde los 7)
Si se van a vivir con mamá a otra ciudad, recordá que vos y papi nacieron en un lugar maravilloso, Catriel. Si escuchás en la radio otra cosa, es mentira. Naciste en un pueblito al que nunca le fueron bien las cosas, pero que huele a tierrita mojada y en el que, mires para donde mires, siempre hay algo que es verde y alguien que es tu amigo. Hacéle acordar a mamá, todos los días, que querés pasar un mes al año en ese lugar. Si te dice este año no, o este verano no hay plata, volvé a insistir. Si es necesario llorále una noche entera, pero no dejes de ir nunca, porque también naciste allá. El cuerpo nace en un único lugar, pero el corazón puede nacer en dos, Bebu; por eso existe la frase se me parte el corazón. No creas en todo lo que dicen los DNI, ni el tuyo ni el de nadie. Los que anotan fechas y ciudades en los documentos no saben nada. Y si los tontones de tu colegio te preguntan por qué vas cada verano al culo del mundo, vos deciles: "Porque quiero estar completa"