jueves, 29 de noviembre de 2007
Cumplimos un mes!!!
Bueno gente, gracias a todos los que entran y ven, a los que se copan en las encuestas y comentarios y tiran buena onda sigan asi, y a los que no, que importa.
Desde ya muchas gracias a todos
jueves, 22 de noviembre de 2007
Ass-faltos hechos para el culo
Terminó siendo un plan perfecto por quienes administran los bienes de esta ciudad, obra de mala calidad, mano de obra barata, materiales de cuarta, poca inversión (que seguramente la hicieron pasar por un alto costo en los balances), terminó justo a tiempo antes de los comicios y alcanzó para satisfacer a quienes habitan esa calle y a otros vecinos esperanzados con obras similares en distintos puntos de la ciudad, cosa que nadie esperó es que termine en las condiciones que se encuentra ahora. Ganaron las elecciones y ya está.
Cuanto aguantó la calle entera? menos de un mes y medio, ya empezaron a realizar bacheos en donde se nota la calidad del trabajo realizado, la carpeta asfáltica no tiene mas de un centímetro y medio de espesor.
Muy caradura respaldarse en obras de este tipo para hacer campaña che, una mas de las tantas irregularidades del municipio, así es como crece la ciudad, así es como se juega con la gente y lamentablemente es como se ganan las elecciones.
Hasta cuando se va a seguir apoyando a esta gente, es triste pero van a tener que pasar otros 4 años para ver si cambia algo, aunque siempre tienen un as en la manga y es muy sencillo borrar la memoria de muchas personas quienes seguramente van a olvidar lo que ha pasado.
No tengo afinidad con ningún partido político, no soy de izquierda ni activista de nada, pero es una forma de mostrar disconformidad, que cambie la cabecera política no asegura que se van a hacer mas o menos cosas, bien o mal hechas, es realmente impredecible. Son cosas que pasan en todo el país y no hay forma de revertir esto. Una mancha mas al tigre no le hace nada...
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Canelones -adaptación de hernán-
"Las jodas telefónicas eran tan antiguas como el teléfono. Había una gran variedad de métodos, pero casi todos tenían como objeto molestar a un interlocutor desprevenido; sacarlo de las casillas, desubicarlo. Con el Huguito Landeros nos convertimos en expertos cuando promediábamos el secundario. Éramos magos al teléfono. Pero entonces ocurrió una desventura que nos obligó a abandonar el profesionalismo. Una historia que aún hoy nos recuerda que llevamos la maldad dentro del cuerpo.Empezamos, como todo el mundo, siendo chicos. Cuando los teléfonos eran verdes, a disco y de Cotecal. Las primeras jodas infantiles siempre tienen como víctima a personas que se apellidan Gallo o Paredes (nadie sabe por qué, pero es así). En la guía telefónica de Catriel había nueve y los llamábamos a todos, uno por uno.
—Hola, ¿con lo de Gallo?
—Sí —decían del otro lado.
—¿Está Remigio?
—Acá no vive ningún Remigio.
—Disculpe, entonces me equivoqué de gallinero —y cortábamos, cagados de la risa.
Existían docenas de estas bromas básicas, y siempre nos las copiábamos de hermanos mayores o primos que ya se dedicaban a otras más elaboradas. Como se comprende, las primeras incursiones en el oficio buscaban sólo la propia risa: una carcajada limpia que no causaba grandes molestias a la víctima.
Ah, ojalá nos hubiésemos quedado en ese punto muerto de la infancia, donde no existen la maldad y la culpa. Pero no: debíamos avanzar, y avanzamos.
En los pueblos chiquitos como Catriel siempre circulan¡ban rumores, informaciones y datos sobre la existencia de vecinos propicios a las jodas por teléfono. Vecinos a los que llamábamos ‘calentones’. Se trataba de una clase de señor mayor que, ante una broma telefónica, desataba toda la fuerza de su ira y era incapaz de colgar el teléfono. Alrededor de los diez o doce años, nos llegó una información de primera mano: había que llamar al señor Toledo y decir la palabra clave, que sería como gritarle "pitojuán!" en plena avenida San Martín al pitojuan.
—Hola, ¿hablo con lo de Toledo?
—Sí.
—¿Está “cornetita”?
Ésa era la contraseña para que el señor Toledo, que tenía la voz aguda y finita, comenzara a insultarnos con frases llenas de palabras groseras, gritos desopilantes y desenfrenados. Nos poníamos el Huguito y yo en el mismo auricular e imaginábamos a Toledo en su casa, en calzoncillos, con los cachetes de color borravino y sacando humo por las orejas. Cuando, a los diez minutos, su voz perdía la fuerza y sus pulmones el aire, sólo era necesario decir “pero no se enoje, cornetita” para que todo comenzara otra vez. Era lo mejor.
Pero el niño crece, y con él madura también la ambición, el chamuyo y —aún dormida— gana forma la maldad. Con el Huguito no tardamos en aburrirnos de invisibles Gallos, Paredes y Toledos, que sólo eran voces detrás de un cable, y nos pasamos al nivel de las jodas en tres dimensiones, que tenían como víctimas a sujetos presenciales.
A las siete de la tarde, el pelado de enfrente comenzaba a cerrar su negocio para volver a casa, sin haber vendido nada en cinco horas de aburrimiento. Nosotros podíamos verlo, resignado, desde la ventana del comedor. Cuando el pelado bajaba la persiana pesadísima del local, justo antes de poner el candado, lo llamábamos por teléfono. El pobre hombre, que no quería perder una venta, se desesperaba y abría otra vez la persiana, corría hasta el fondo del negocio y, al quinto o sexto timbre, decía jadeante:
—Mueblería, buenas tardes.
Colgábamos.
Al rato lo veíamos otra vez, humillado y vencido, cerrar la persiana gigante; le costaba el doble. Su vida era una mierda, se le notaba en los ojos y en la curvatura de la espalda. Entonces el pelado escuchaba otra vez el teléfono dentro del local. “Si es el mismo que llamó antes, es porque quiere un sillón con urgencia”, pensaba el comerciante, y otra vez le bombeaba el corazón, y otra vez levantaba la persiana, otra vez corría hasta el fondo, y otra vez decía ‘Mueblería, buenas tardes’, con un hilo de voz.
Colgábamos. Colgábamos siempre.
Un día repetimos el truco tantas veces, pero tantas, que al enésimo llamado falso el pelado no tuvo más remedio que decir ‘Mueblería, buenas noches’.
Hubiéramos seguido así hasta el final de los tiempos, pero un año después nos dimos la jeta contra el futuro. Al primer llamado, el pelado sacó del bolsillo un ladrillo con antena y dijo “hola”. Se había comprado un inalámbrico.
La llegada de la tecnología, antes que abatatarnos, nos ofreció nuevos métodos de trabajo. Cuando en casa tuvimos el segundo teléfono (uno con cable, otro no) con el Huguito inventamos la telefonocomedia, que era una forma de joda a dos voces con receptor pasivo. Consistía en llamar a cualquier número y hacer creer a la víctima que estaba interrumpiendo una charla privada.
VICTIMA: —¿Hola?
HUGUITO (voz de mujer): —...claro, pero eso es lo que te gusta.
VICTIMA: —¿Diga?
YO (voz masculina): —Lo que me gusta es chuparte el culo.
HUGUITO: —Mmmm, no me digas así que me se ponen las tetas duras.
VICTIMA: —¿Quién es?
YO: —Yo lo que tengo dura es la poronga, (etcétera).
El objetivo de este reto dramático era lograr que el interlocutor dejara de decir “hola” y se concentrara en nuestra charla obscena, como si se sintiera escondido debajo de una cama de hotel. Cuanto mejores eran nuestras tramas, más tardaba la víctima en aburrise y colgar. Una tarde, después de diez minutos de telefonocomedia, una de nuestras víctimas comenzó a jadear, y nos dio asco.
Con dieciséis años, o diecisiete, ya podíamos considerarnos profesionales del radioteatro. Habíamos ganado en pericia escénica, en impronta y, sobre todo, en naturalidad de reflejos. El Huguito y yo faltábamos a las clases matutina de gimnasia con el Principito y nos encerrábamos en casa con dos o tres teléfonos, un grabadorcito Sanyo y algunos elementos para generar sonidos de lluvia, de tráfico, de incendio, de viento. También teníamos a mano claras de huevo, por si era necesario cambiar los matices de la voz.
No nos hacía falta hablar entre nosotros: nos comunicábamos con gestos y miradas, como locutores de radio detrás del vidrio. Hacíamos magia. Éramos capaces de mandar a un desconocido a la Municipalidad a buscar un impuesto inexistente, seducir a la secretaria de un médico hasta enamorarla, hacer sonar la sirena de los bomberos en el momento que se nos ocurriera y convencer al kiosquero del Andrea que estaba saliendo en directo por FM Alas.
Nos creíamos dioses, y quizás por eso tocamos fondo en la cumbre de nuestra gloria.
II.
Promediaba el año noventa y seis. Lo recuerdo porque ya usábamos relojes digitales para cronometrar nuestras hazañas. Era de noche y mis viejos no estaban en casa. Hacía horas que, con el Huguito, jugábamos un juego apasionante: hacer durar a la víctima en el teléfono a cualquier precio. Cuando te convertís en un profesional de la joda volvés a lo básico, a lo simple. El mecanismo del juego era llamar a cualquier número y sacar una conversación de la nada. El reloj corría desde el “hola” y hasta el “clic” de cierre.
Esa noche el Huguito llevaba una performance ideal: había logrado una conversación de 17m 12s con una vieja, diciéndole que hablaba desde la tintorería. Tuvieron una charla divertidísima sobre el planchado en seco y acabaron cantando “Nostalgias” a dúo. El Huguito la paseó por donde quiso, con guiños magistrales y toques de genialidad. Era imposible que yo pudiera superar esa maniobra.
Tiré los dados. Me salió el 51706 (en esa época era esa la numeración que nos daba Cotecal). Marqué el número. El Huguito tenía el cronómetro en la mano y me miraba cancherito. Cuando la voz de una vieja dijo “hola” comenzó a correr el segundero.
Yo había desarrollado una técnica, una marca de la casa, que sólo usaba en momentos clave. Era un sistema muy arriesgado que consistía en poner una voz masculina estándar, atónica, pausada, y provocar que la víctima adivinase mi identidad. Aquella noche, en la que sería la última joda telefónica de mi vida, utilicé este método.
—¿Quién habla? —preguntó la vieja después de mi “hola”.
—Lo que faltaba —dije— ¿Ya ni de mi voz te acordás?
Eso era un peón cuatro rey. La apertura clásica. Generaba del otro lado sensación de familiaridad. Siempre hay un sobrino que ha crecido y le ha cambiado la voz, o un ahijado; siempre.
—No sé —dijo la vieja—. ¿Con quién quiere hablar?
—¡Con vos, boluda!
Jugada arriesgadísima. Yo estaba sacando la reina al medio del tablero. Muy poca gente del entorno de una vieja le dice “boluda”. Pero si quería superar el tiempo del Huguito, tenía que actuar como un kamikaze. Funcionó:
—¿Daniel! —dijo ella, en ese tono intermedio entre la interrogación y la exclamación. El tono se llama “deseo”.
La entonación del nombre propio me dio un millón de pistas. Daniel no era un sobrino, ni un ahijado, porque el grito de la vieja había sido estremecedor. No podía ser más que un hijo. Posiblemente, único. Y ese mismo dato me llevaba a otra cosa: el hijo vivía lejos y no era muy dado a llamar a su madre. Me tiré de cabeza:
—¡Claro, mamá! ¿Quién va a ser?
—¡Dani, Danielito! —sollozó la vieja, mientras el Huguito, en silencio, se sacaba de la cabeza un imaginario sombrero, rendido ante mi jugada.
Ahora, el tiempo corría de mi parte. Me fui a caminar con el inalámbrico, para que el Huguito no me hiciera reír con gestos. Él se quedó escuchando desde el fijo. En cinco minutos supe que Daniel vivía en el sur (“¿y hace frío ahí?”, preguntó la vieja en pleno septiembre) y también que la relación entre ellos no había sido, en los últimos años, muy afectuosa.
—Papá hubiera querido que estuvieses en su entierro.
—No es fácil, mamá. Hay heridas abiertas, la vida no es tan simple.
Supe que Daniel tenía una esposa, la Negra, y dos hijos. El más chico, Carlitos, no conocía a su abuela. Supe también que la ciudad en la que vivía Daniel era Caleta Olivia, y que trabajaba en una Petrolera. A los doce minutos de charla, cuando ya todo estaba encaminado para superar el récord del Huguito, la vieja empezó a sospechar algo, comenzó a hacer preguntas ambiguas, y tuve que improvisar.
—¿Pero cómo es que te escucho tan cerquita, nene? —quiso saber ella, y entonces no tuve opciones.
—Mamá —dije, sorprendido por mi crueldad—. Estoy acá, en la oficina del Andesmar.
Del otro lado escuché un silencio, y después un llanto contenido. Me di vuelta buscando los ojos del Huguito, que me miraba pálido. No sonreía. Yo sentí, por dentro, la pulsión de la maldad. La sentí por primera vez en la vida. Estaba en el estómago, en el pito y en el cerebro al mismo tiempo, como una santísima trinidad diabólica. Con un gesto, le pregunté al Huguito qué tiempo llevaba. 16 minutos.
—No llores, viejita —dije.
—¿Habías venido ya otras veces a Catriel? —me preguntó con la voz rota— A veces sueño que venís, de noche, y que no pasás por casa...
—No. No, no... Es la primera vez que vengo, te lo juro. Pero no quería aparecer así, de golpe. Por eso te llamé.
—¡Hijo! —gritó ella, desgarrada— ¡Colgá y apurate, vení, vení!
Casi 17 minutos, hacía falta algo más. Cuando supe lo que iba a decir, mi puño izquierdo se cerró. Ahora creo que la maldad ya me había invadido. Creo que no era yo el que hablaba. Eso que no sabemos qué es, eso que nos hace humanos y horribles, ahora estaba enquistado en mí y yo era su marioneta.
—Tengo que hacer un par de cositas antes, y después voy a casa —dije—. Escucháme, mamá. ¿Me hacés canelones? Estoy muerto de hambre.
—Claro, Dani.
—Siempre extraño tus canelones.
—Apurate, yo ahora te hago.
—Un beso.
—Chau, nene. Estoy toda temblando, apuráte.
Y la mujer colgó.
Lo miré al Huguito, que tenía la vista en el suelo. No me miraba, supongo que no podía verme a la cara. Ni siquiera se acordó de parar el cronómetro, así que tampoco supimos quién ganó. Estuvimos un rato largo en los sillones, sin decirnos nada. Media hora más tarde entendimos que en alguna parte de Catriel había una casa, que en esa casa había una mesa, y que en esa mesa ya humeaba un plato caliente.
Atención femenina al público en diversos lugares
Es increíble, pero realmente no dan ganas de cruzarse con ninguno de estos cucos de la vida cotidiana de Catriel.
Es difícil de entender cuales pueden ser los supuestos factores que alteren las personalidades de estas mujeres.
Al menos en mi caso intento ser respetuoso y gentil, pero nunca es recíproca la atención.
Cada vez que concurro a algún lugar y se me aparece uno de estos especímenes con cara de culo que me dan ganas de empezar la conversación con un hola mal cogida, o algo por el estilo, por que desde el vamos ya se sabe que uno va a recibir una mala atención.
Está de mas decir en como cambia la cosa al haber plata de por medio, al dejar una buena propina por ejemplo el ortivismo desaparece por un corto lapso (al menos hasta que uno se va) y por eso no opino nada contra las muchachas del club nocturno, pero al parecer ese debe ser el remedio para curarlas y sacarle de adentro el instinto protitútico de su interior.
Quisiera saber que opinan sobre esto, donde se encuentran las peores especímenes de este tipo y que cuenten experiencias y supuestos factores que influyen en ellas
lunes, 19 de noviembre de 2007
Redacciones Absurdas e Incoherentes => Interpretaciones Deficientes => Comentarios Estupidos
martes, 13 de noviembre de 2007
Colaborando en la causa, Ayudemos a Erika Cruz

Ella es Erika Cruz, tiene 20 años es de Catriel (R.N.) por causas de un accidente hoy se encuentra internada en terapia intensiva, su estado es muy delicado, quedo cuadripléjica y tiene que someterse a un tratamiento en Bs. As., es muy costoso y le llevará mucho tiempo, su familia no dispone del dinero suficiente por esto pedimos que por favor colabores con lo que puedas esta es la cuenta del banco., está a nombre de su mamá.
Banco de la Nación Argentina
N° 1927221028
Nora Viviana Vallejos.
Por mínima que sea tu colaboración será de gran ayuda.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Incendio en Sampirisi, los bomberos de Catriel en verguenza
Al parecer no, primero que no cuentan con los equipos necesarios (como ocurre en muchos lados) y segundo tampoco cuentan con un cuerpo para enfrentar dichos eventos, me parece que si hago un asado los bomberos de acá no son capaces ni de apagar unas brasas extinguiendose.
Reflejamos imagenes del incendio ocurrido la semana pasada en el local de la mueblería Sampirisi



Por lo que se aprecia en las fotos se nota que había una preocupación tremenda en los bomberos, ademas que contaban con un equipamiento de ultima tecnologia, le pidieron la manguera al viejito que riega la plaza y bueno la preocupación y la velocidad con la que actuaron me hace acordar a la tortuga Teresa de mi tía, esa si que era rapida.
Está bien que fué en Sampirisi y estan re forrados en guita, yo si fuese bombero antes me iba a comer una picada a Kario, total el seguro les cubre todo.
Si esto hubiese ocurrido en epocas de carnaval no se tardaba tanto con la colaboración de los chicos y sus bombuchas o pomos del bombero loco o del rey momo.
Yo por las dudas voy a tratar de apagar bien los puchos que tire por ahi, no vaya a ser cosa que se me queme el filtro completo del pucho.
En Catriel se "Inrespetan" los derechos de los discapacitados
En una ciudad donde son pocas las facilidades u obras que se realizan para facilitar la vida cotidiana de la gente discapacitada, hay gente que no sufre ningun tipo de complejidad que no entiende o no respeta que son cosas al servicio para la gente de capacidades disminuidas.
Desde este lado no toleramos estos actos inconcientes de la gente.
Reflejamos un ejemplo de esta actitud en un foto tomada en el Hospital Local.
Perdon nena, me parece que te desubicaste, pero te lo mereces, no te conozco pero me parece que estas abusando
martes, 6 de noviembre de 2007
Las chicas de los favores de la calle Mendoza (ahí nomas de la Maquina)
Mil preguntas y no hay respuestas, porque la vida es tan injusta con mujeres independientes que tienen actitud para algo al menos en vez de esperar que un boludo las mantenga.
Desde este lado les damos nuestro apoyo para que sigan en lo suyo.
Exitos señoritas, que la lucha continúe
jueves, 1 de noviembre de 2007
PARO DE CELULARES - LOS ACIDOS NOS SUMAMOS A LA PROTESTA
Usuarios de Telefonía Celular MOVISTAR, CTI Y PERSONAL
Dejemos de darles de comer durante un tiempo, sin trabajo y que
se den cuenta de que si esto sigue así, nosotros somos los que
mandamos. NO TE CAGUES Pone tu granito de arena y lo conseguiremos. LAS EMPRESAS DE TELEFONIA CELULAR NOS ESTAN
ROBANDO....URGENTE....!!POR FAVOR PRESTE ATENCIÓN A LA
EXPLICACIÓN AL FINAL PARA REENVIAR ESTE MAIL.
En U.S.A. una compañía de celulares ofrece a sus clientes 2.000
minutos libres (SI, DOS MIL, LEYERON BIEN) por solo US$ 75 = $ 232
¿Quién Gasta 2.000 minutos en un mes??? Usuarios comunes, seguro que no. Si alguien lo gasta en nuestro país seguro abonará una
factura de alrededor de $3.000 lo cual es muy superior a los U$S 75 que se pagan en USA.
¿¿¿CÓMO LLEGARON LOS NORTEAMERICANOS A ESTE BENEFICIO??? Mediante la UNIDAD. La union hace la fuerza.
Si, la unidad de la comunidad; ni haciendo huelgas, ni rompiendo
ni quemando nada. Solo de una manera:
NO USANDO EL TELÉFONO durante 5 días, las empresas se vieron
obligadas a BAJAR LAS TARIFAS O QUEBRAR.
PONGAMONOS LAS PILAS LOS USUARIOS PARA DEFENDERNOS... Un paro de los usuarios no les hará quebrar, pero si las obligará a pensar en bajar de precio los servicios que prestan.
LA PROPUESTA
Envíe este e-mail a todos aquellos que conozca para que los días 1
y 2 de NOVIEMBRE DEL 2007 todos tengamos el celular apagado. ES LA ÚNICA FORMA EN QUE PODREMOS EXPLICARLES A: PERSONAL,CTI, MOVISTAR
QUE NO SOMOS IGNORANTES NI VAMOS A SEGUIR PERMITIÉNDOLES QUE NOS METAN
LA MANO EN EL BOLSILLO. ENTRE TODOS LOS OBLIGAREMOS A QUE BAJEN POR LO MENOS UN 50% LAS TARIFAS, Y MEJOREN EL SERVICIO. SI NO NOS
DEFENDEMOS NOSOTROS, NADIE MÁS LO VA A HACER. Solo si TODOS
COLABORAMOS en NO UTILIZAR el TELÉFONO CELULAR LOS DIAS 1 Y 2 DE NOVIEMBRE DEL 2007 lograremos demostrarles a esas empresas que los ciudadanos ARGENTINOS no somos ignorantes, como está demostrado que piensan, pueden juzgar el comportamiento que han tenido las
Empresas para con los usuarios hasta el momento.
Datos: En 1999 en NUESTRO PAIS los ciudadanos obligaron a TELECOM y MOVISTAR a poner una tarifa reducida a INTERNET por medio de
DESCOLGAR los teléfonos durante 15 minutos.
En USA actualmente lograron que las compañías proveedoras de
Internet absorban el costo de la llamada, como comunicarse a un
0800 en vez de a un 0610.*
¿Por qué no ahora, nosotros lo intentamos con los servicios de
celulares???? APAGUEN SUS CELULARES EL MAYOR TIEMPO POSIBLE LOS
DIAS 1 Y 2 DE NOVIEMBRE DEL 2007 Y si lo necesitan por negocios eviten las llamadas que puedan.
Por todos estos motivos, usuarios y clientes convocamos a un paro
nacional por 48 horas. Porque somos los que mantienen el sistema,
apagamos los Teléfonos celulares el 1 Y 2 DE NOVIEMBRE DEL 2007 Les pedimos que apaguen sólo por esos días sus teléfonos celulares;
esperemos que de esta forma las empresas entren en razón y bajen
el costo del servicio e incluso lo mejoren.
También les pedimos que corran la voz por todo el país, porque es
la única forma de defendernos, ya que los organismos (Derechos del
Consumidor) encargados de regular la actividad, no hacen nada, y
de esta manera defienden los intereses de las Compañías. La
propuesta es bien sencilla: EL 1 Y 2 DE ANOVIEMBRE NO ENCENDER el CELULAR y pronto todos estaremos agradecidos.
Recuerden ENVIAR este mensaje a la mayor cantidad de Gente
posible.**
EN VERDAD MANDELO Y SOBRE TODO HAGAMOSLO ES EN SERIO
COOPEREN POR FAVOR APAGUEN SU CELULAR: ESTE 1 Y 2 DE
NOVIEMBRE DEL 2007 CON 25000 MIL PERSONAS EN EL PAIS QUE
LO APAGUEN SERA SUFICIENTE PERO HAGAMOS LA META DE
QUE SEAN MAS MANDENLOOOOO*
NO SEAN PECHO FRIO... EL 1 Y 2 DE NOVIEMBRE DE 2007 APAGUEMOS LOS CELULARES...
Queremos los Mensajes de texto 90% mas barato y mas baratas las llamadas... Luchemos por que nos den 10 mensajes a $ 0.10 no es imposible solo apaga tu celular el 1 y 2 de Noviembre, y si no lo queres apagar por lo menos no contenstes mensajes ni llamadas.
Los acidos de catriel ya tenemos correo
Quedamos a su disposición. Saludos

